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El sutil arte de que te importe un carajo – Resumen

Publicado por Nadia Benites en

El sutil arte de que te importe un carajo fue escrito por Mark Manson, quien aparte de ser escritor es empresario y maneja un blog.

En este libro habla sobre por qué considera como negativo el positivismo excesivo que se impulsa mucho en el mundo de la autoayuda, por qué no deberíamos considerar como malas a las emociones negativas, sobre dejar de cumplir un papel de víctima y tomar la responsabilidad de nuestras elecciones, y por supuesto porqué casi todo debería importarnos un carajo.

 

Acá te voy a dejar algunos puntos importantes del libro, también podrás escucharlo completo en el podcast.


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Si te interesa comprar este libro te dejo el link donde podrás encontrarlo tanto en formato físico como digital:

Lo que debe importar

Empecemos entonces por entender a qué se refiere el autor con el título de su libro, el sutil arte de que te importe un carajo.

 

Para el autor el mundo actual se encuentra obsesionado con las expectativas positivas, mucho de lo que vemos en internet y en redes habla sobre como ser más feliz, como ser más sano, ser más inteligente, rápido, en fin, lo que puedan imaginarse, y todo ello bajo una perspectiva poco realista.

 

Mark comenta que toda esa cultura del positivismo y consejos de vida bajo la tutela de la autoayuda en realidad asientan o refuerzan más en nuestra mente que carecemos de algo, pues nos invitan y enseñan a ser algo que hoy en día no somos, entonces es como restregarnos en la cara aquello que no tenemos.

 

Y todo esto con un propósito y fin, que busquemos cada vez más y más, sea para que compremos algo, para que poseamos algo, o para que obtengamos algo, por lo que nos bombardean con constantes mensajes de que debe importarnos todo.

 

El punto es que si nos importa todo o la gran mayoría de cosas eso perjudica la salud mental, pues viviríamos apegados a lo superficial.   Y lo que nos dice el autor es que la clave para una buena vida no es que nos importen muchas cosas; es que importen menos, para que en realidad nos importe lo que es verdadero, inmediato y trascendente.

 

Para el autor la cultura del positivismo extremo nos hace daño porque nos hacen creer que sentir experiencias negativas no está bien, y para colmo hay un punto que acrecienta esto, y es el sobreanálisis, esa capacidad que tenemos los humanos para pensar y encima pensar de nuevo sobre nuestros propios pensamientos.

 

Por ejemplo, pensar en que me siento triste, pero encima de eso pensar que está mal sentirme triste y a causa de eso ponerme aún más triste, por no tener autocontrol o por dejarme vencer tan rápido.

 

Nos sentimos mal por sentirnos mal. Nos sentimos culpables por sentirnos culpables. Nos enoja estar enojados. Nos pone nerviosos estar nerviosos.

 

El sobre análisis es finalmente un círculo vicioso que termina por estresarnos más y en el peor de los casos por hacer que nos despreciemos u odiemos.

 

Es por esto que el autor invita a que todo esto nos importe un carajo, porque cuando nos deja de importar entonces ya nos da igual lo que pase y dejamos de pensar, por ende de sobre analizar.  Sentir emociones negativas es válido y de hecho es necesario, todo lo que vale en esta vida es ganado a través de superar la experiencia negativa asociada.

 

Si bien no todo puede importarnos un carajo, hay que aprender a elegir lo que importa para uno con base en nuestros valores personales.

 

La felicidad y las emociones

 

Hablemos ahora sobre la felicidad y las emociones.

 

Las emociones, sin discriminar entre buenas o malas por como nos hagan sentir, son considerados como mecanismos de retroalimentación que nos dicen si algo es probablemente bueno o malo para nosotros.

 

Deberíamos percibir a las emociones como señales diseñadas para mostrar la dirección hacia el cambio, si fuera el caso.

 

Si sientes una emoción negativa entonces pregúntate qué deberías cambiar, que llamada a la acción te está proponiendo, mientras que si percibes una emoción positiva, simplemente es una recompensa por haber tomado la acción apropiada.

 

Por ejemplo, si tienes una relación de amistad, de pareja o familiar difícil, que te produce tristeza, enojo, o cualquier otra emoción negativa, tienes que analizar que acción debes tomar para poder generar el cambio que tu dolor emocional te está señalizando.

 

Digamos que lo resuelves, y luego de un tiempo empiezas a notar más tranquilidad, paz, alegría, dicha, estas son emociones positivas y surgen como consecuencia de las acciones apropiadas que tomaste, son las recompensas.

 

Y como te das cuenta con el ejemplo lastimosamente las emociones no duran para siempre, vas a tener momentos con emociones negativas y momentos con emociones positivas, es parte de la vida y es parte del proceso de aprendizaje.

 

Por esa razón es que el autor nos indica que la felicidad no es permanente, aunque a todos nos gustaría la idea de no tener más sufrimientos ni dolores, el sufrimiento es biológicamente útil, pues es el agente que inspira al cambio.

 

Ahora, puede que la felicidad no sea permanente, y eso se entiende, pero ¿cómo se consigue aunque sea en esos momentos definidos del tiempo?

 

La respuesta no es la que nos imaginamos, de que cuando consigues X cosa entonces vas a experimentar felicidad, o de que cuando te compres Y, o cuando te cases con Fulana.

 

La felicidad es una forma de acción, de actividad y se consigue cuando resolvemos problemas.

 

Para el autor la vida siempre nos va a ir presentando problemas, termina uno y empieza otro, y así en un círculo vicioso infinito, estos problemas pueden ir mejorando con el tiempo, es decir hay mejores y peores problemas.

 

Por ejemplo: tener problemas de dinero para un mendigo no es igual que para Warren Buffet o Jeff Bezzos, a eso se refiere el autor con mejores o peores problemas, porque depende de en qué punto nos situemos ante esos problemas.

 

Entonces, si vemos a la felicidad como una actividad, es decir, como un constante proceso en desarrollo, entonces el tema está en saber escoger los problemas que si disfrutas tener y resolver.

 

Está perfecto si quieres comprarte un auto nuevo o tener tu propia casa, o quizás poder pagar la educación universitaria de tus hijos, esos son los problemas que escoges, entonces se consciente de resolver ese problema pero de disfrutar en el camino, de ser feliz en ese proceso.

 

Resuelve problemas, sé feliz.

 

Así que pregúntate ¿qué dolor deseas en la vida?, ¿por qué estás dispuesto a luchar? ¿qué problemas quieres resolver?.

 

Por ejemplo la gente que disfruta las largas horas de trabajo y las políticas del escalafón corporativo es la que vuela a lo más alto de éste.

 

Piensa en el esfuerzo que tendrías que hacer para llegar a cumplir aquello que quieres y plantéate con mucha sinceridad la pregunta de si realmente lo disfrutarías, de si no estás enamorado solo de la victoria pero no de toda la lucha que implica.

 

Son preguntas para responder con toda honestidad.

 

La autoconciencia y los valores personales

 

Mark nos indica que la conciencia de uno mismo es como una cebolla, y se refiere a que tiene varias capas.

 

  • La primera capa de la cebolla de la autoconciencia es una simple comprensión de las propias emociones

Saber como me siento en el momento o con cierta situación, por ejemplo esto me da alegría, esto me pone triste.

 

  • La segunda capa de la cebolla de la autoconciencia es la habilidad de preguntar por qué sentimos ciertas emociones

En esta capa el tema es un poco mas difícil, pues poder contestar con precisión puede tomar meses o años, pero es necesario llegar a la raíz de lo que causan esas emociones que nos abruman,

 

  • La tercera capa son nuestros valores personales.

Los valores personales consisten en los parámetros sobre los cuáles medimos diferentes aspectos en nuestra vida, como por ejemplo como evalúo el éxito y fracaso, cómo nos juzgamos a nosotros mismos, como decidimos evaluarnos a nosotros mismos.

 

En esta capa hay que realizar un autocuestionamiento honesto, con preguntas que pueden resultar incómodas de responder, quizás haya algo que moleste y es bueno que busques que es.  Quizás te conviene preguntarte si aquello que te molesta lo está viendo o juzgando desde la perspectiva equivocada.

 

Quizás hay algo que consideres como un fracaso, pero simplemente lo estás viendo desde una perspectiva equivocada, ponte a pensar con base a qué estás midiendo tu fracaso.

 

He ahí la importancia de determinar concientemente nuestros valores, pues son los parámetros bajo los cuales nos evaluamos a nosotros y a los demás.

 

Para cambiar de perspectiva vas a tener que modificar lo que valoras o como mides el éxito o fracaso.

 

Te doy el ejemplo de Dave Mustaine, guitarrista de Megadeth.

 

Al inicio de su carrera él fue despedido de una banda, esto lo golpeó muy fuerte por lo que juró formar una nueva banda que sería muy exitosa y que por ende sus antiguos compañeros estarían arrepentidos de por vida por haberlo echado.

 

Todos sabemos que Megadeth es una legendaria banda de heavy metal y que ha tenido millones de discos vendidos, con muchas giras mundiales y con un éxito increíble, sin embargo, la banda de la que lo despidieron es Metallica, una de las bandas de rock más grandes de todos los tiempos.

 

Por lo que Dave Mustaine en una entrevista que dio comentó que se consideraba como un fracaso.

 

Desde su perspectiva él era un fracaso porque su banda era menos exitosa que Metallica, su punto de medición estaba sesgado, ante los ojos de cualquier otra persona Dave era un hombre exitoso, había logrado muchísimo.

 

Por eso es importante definir bien los valores, para ello te dejo la distinción de cómo definir valores buenos y como diferenciar a los malos.

 

Los buenos valores:

1) se basan en la realidad,

2) son socialmente constructivos,

3) son inmediatos y controlables.

 

Los malos valores:

1) son supersticiosos,

2) son socialmente destructivos,

3) no son inmediatos o controlables.

 

Algunos ejemplos de valores sanos y buenos son: la honestidad, la vulnerabilidad, defenderse a sí mismo, defender a otros, respetarse a sí mismo. Algunos ejemplos de valores malos y enfermizos son: ser dominante a través de la manipulación o la violencia, el sexo indiscriminado, sentirse bien todo el tiempo, siempre ser el centro de atención, no estar solo. Entre otros.

 

La elección que hacemos cada uno

 

La perspectiva que decidimos tomar frente a un problema es una elección meramente nuestra, hay que tener en cuenta que al elegir somos responsables de la interpretación que le damos.

 

Es decir, es nuestra responsabilidad como interpretamos el significado del evento o problema y como elegimos con base en ese significado.

 

Mark nos pide hacernos responsables de nuestros problemas, en lugar de jugar a ser las víctimas de ellos.   Y aclara que el hacerse responsable no implica en absoluto tener la culpa de ellos.

 

La culpa es tiempo pasado y la responsabilidad es tiempo presente, entonces si la culpa resulta de las elecciones que se han hecho. La responsabilidad deriva de las elecciones que estamos haciendo en este momento.

 

Por eso la importancia de asumirá la responsabilidad, es ahí donde inicia la verdadera mejora de vida.

 

Si estás en el grupo de personas que tiene que revisar sus valores porque están equivocados, o que evaden tomar la responsabilidad de sus problemas, simplemente dedícate a observar cuales son tus elecciones en el día a día, a qué le estás dando importancia, revisa aquello que debas cambiar y elige darle importancia a algo diferente.

 

Recuerda que el quid de la cuestión es que casi todo te importe un carajo, menos, menos, lo que tú consideres importante.

 

No hay certezas, te equivocas respecto a todo

 

Pasando ahora al tema del crecimiento personal.  El autor sostiene que no deberíamos buscar una respuesta correcta definitiva para nosotros.

 

El crecimiento es un proceso iterativo infinito. Cuando aprendemos algo nuevo, no es que vayamos de “estar equivocados” a “estar en lo correcto”. Más bien, vamos de estar equivocados a estar menos equivocados.

 

Considera que la certidumbre es el enemigo del crecimiento, que es mejor buscar la duda constante, aquella que nos conduzca a seguir buscando siempre nuevas respuestas.  Por ello nos invita a dudar de nuestras propias creencias, dudar de nuestros sentimientos, dudar sobre lo que traerá el futuro.

 

Para Mark tanto nuestro corazón como nuestra mente son poco confiables, trata de decirnos en cierta forma que no es bueno confiar en la intuición, es decir, en esa corazonada que nos puede dar cierta situación.

 

De igual forma la mente que está gobernada por el cerebro, el cuál es imperfecto, pues nos hace confundir lo que vemos y escuchamos, olvidamos las cosas o malinterpretamos eventos con mucha facilidad, es decir, tenemos cierto sesgo en la información, ya que desde niño fuimos dando significado a cada situación que se nos presentó, y de adultos seguimos evaluando las situaciones en base a esos significados ya creados en nuestra mente.

 

Por ello el consejo de Mark es que dudemos de todo.

 

Para ayudarnos nos deja 3 preguntas que nos podemos hacer ante una situación para poder crear un poco de incertidumbre a nuestra vida:

 

1. ¿Qué tal que estoy equivocado?

La idea es lanzar la pregunta y estar atento al pensamiento que surge en ese momento.

 

2. ¿Qué significaría si estoy equivocado?

Implica pensar más allá, admitir que significaría si estuvieran equivocados.  Generalmente el admitir estar equivocados a menudo es doloroso.

 

3. ¿Estar equivocado crearía un problema mejor o peor que mi problema actual, tanto para mí como para los demás?

En este caso el fin es analizar qué problema es mejor.

 

Con estas preguntas se buscan solo respuestas honestas, el objetivo es dudar, para plantearse un nuevo escenario.

 

Las relaciones y los límites

 

Y para finalizar, el autor nos habla también sobre el amor y los límites.

 

El amor romántico empezó a existir desde mediados del siglo XIX, una de las novelas más conocida  de la época es la de Romeo y Julieta, de Shakespeare, quien pretendía ridiculizar al amor, pero por cuestiones de la vida el efecto fue el contrario.

 

El problema del amor romántico, ese amor idealizado, es que produce una sensación de bienestar efímero y hace que nos sintamos bien durante un rato, pero luego crea demasiados problemas.

 

Por eso en lugar de buscar un amor romántico, es mejor construir un amor sano, el que surge cuando dos personas reconocen y manejan sus propios problemas con el apoyo mutuo, como pareja.

 

La diferencia entre una relación sana y una enfermiza se reduce a dos cosas: qué tanto acepta cada persona en la relación la responsabilidad, y la disposición de cada persona para rechazar y ser rechazado por su pareja.

 

A delinear la responsabilidad de los problemas personales entre dos individuos el autor denomina como límites.

 

Y cuando habla de rechazo por parte de la pareja se refiere a la apertura para no estar de acuerdo con algo de la pareja, ese algo que quizás la otra persona en primera instancia tome como un rechazo.

 

Por ejemplo, si la pareja pregunta como luce luego de haberse arreglado para salir a comer o a una reunión y la respuesta del otro es que no luce muy bien, esto podría sentirse como un rechazo, sin embargo, la otra persona solo está emitiendo una opinión sincera sin el afán de querer lastimar.

 

La gente en una relación sana con límites bien definidos asumirá la responsabilidad de sus propios valores y problemas, y no asumirá la responsabilidad por los valores y problemas de su pareja. La gente en una relación tóxica con límites mediocres o nulos evitará la responsabilidad de sus propios problemas o asumirá la responsabilidad de los problemas de su pareja.

 

Un ejemplo de límite mediocre podría ser:

«No puedes salir con tus amigas sin mí. Ya sabes lo celoso que me pongo. Tienes que quedarte en casa conmigo».

 

En este caso la persona está demandando que alguien más asuma la responsabilidad por sus problemas o emociones.

 

En cambio un ejemplo de una persona que asume la responsabilidad por problemas o emociones que no le pertenecen podría ser:

 

“Me encantaría tomar ese trabajo en San Francisco, pero mi esposo nunca me perdonaría que lo separe de su madre”

 

Entonces así como la gente no puede resolver nuestros problemas, tampoco nosotros podemos resolver los de los demás.

 

Si estás en una relación en la que la dinámica consiste en resolverle los problemas al otro para poder sentirte bien contigo mismo, eso es una señal de una relación enfermiza.

 

Sepan también diferenciar entre apoyar al otro, ayudar al otro, ser soporte del otro, o viceversa, ser apoyado, ayudado o sentir el soporte de la pareja, eso es sano, siempre que sea dado desde la elección y no desde la obligación.

 

Para poder diferenciarlo hazte esta pregunta: “Si me negara, ¿cómo cambiaría esta relación?” o, desde el otro rol, plantéate: “Si mi pareja se rehusara a hacer algo que yo le pida, ¿cómo cambiaría nuestra relación?”

 

En una relación sana ambos comprenden que es irracional esperar que se acoplen al cien por ciento, que es normal que existan desacuerdos, peleas e incluso que se pueda herir los sentimientos de la otra persona, que lo importante es que se apoyen mutuamente en el crecimiento del otro.

 

Eso es amor incondicional.

 


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