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¿Cómo identificar si sufres del síndrome del impostor y cómo superarlo?

Publicado por Nadia Benites en

En los últimos años se ha hecho más común el término el Síndrome del Impostor.

 

Yo lo descubrí a través de un posteo en redes sociales y no puedo negar que me sentí identificada.

 

Sin embargo, luego de leer un poco más sobre el tema me di cuenta que en cierto sentido se estaba utilizando este término para disfrazar la inseguridad que uno tiene de si misma.

 

De acuerdo a investigaciones sobre el tema se cree que al menos el 70% de la población ha sufrido del síndrome del impostor alguna vez en su vida.

 

Es por eso que me parece interesante ayudarte a identificar en qué momentos has sido víctima de este síndrome y en qué momentos ha sido solo inseguridad.

 

Si notas que el síndrome se repite en muchos momentos de tu vida entonces puede ser una alerta para que busques ayuda profesional, pues podría derivar en un trastorno que es mejor manejarlo con un especialista.

 

Síndrome del impostor: características

 

Una persona que sufre del síndrome del impostor tiene la sensación de no ser merecedor de sus logros, sean profesionales o académicos, siente que son producto de la suerte o del destino y no de su propia capacidad o esfuerzo.

 

No se siente lo suficientemente bueno a pesar de las claras evidencias de su éxito, o simplemente cree que no merece la posición que ha logrado, por lo tanto siente que es un fraude y que en algún momento lo van a descubrir.

 

Esta persona tiende a esforzarse cada vez más para poder según ella compensar el estar en esa posición laboral o para evitar que descubran su fraude, lo que puede generarles mucho estrés.

 

Tampoco se atreve a pedir un aumento salarial o un ascenso pues siente que no está a la altura.

 

No dan crédito a los elogios, los consideran injustificados o sobreestimados.

Causas probables del síndrome del Impostor

 

Algunos estudios indican que este síndrome está altamente relacionado con la baja autoestima, que los impostores típicamente se esfuerzan por vivir a la altura de una autoimagen idealizada de ser inteligentes para obtener la validación de los demás necesaria para sentirse bien consigo mismos.

 

Así también se correlacionó con la introversión, inestabilidad emocional y el perfeccionismo.

 

Otros estudios lo relacionan con el entorno familiar, siendo más propensos a desarrollar el síndrome aquellos individuos cuyos padres eran sobreprotectores o controladores, que valoraban mucho los logros o que solían poner etiquetas a los hermanos, como «el lindo de la familia», «la inteligente de la casa», «la alegre de la familia», etc.

 

Identifica si sufres el síndrome del impostor

 

A continuación te voy a presentar diferentes situaciones del síndrome del impostor, indicándote en que casos puede resultar algo ocasional y en cuales algo recurrente.

 

1.

Durante tu vida académica eras de las que estudiaba mucho para un examen, sin embargo, cada vez que terminabas de darlo sentías que te había ido mal, que lo más probable era que reprobaras, tenías esa angustia de haber fallado, hasta que recibías la nota y era casi perfecta o 100% perfecta (9.5/10 o 10/10).

Recurrente, pues no te ocurrió una vez sino que siempre te pasaba igual.  Indica que no eras capaz de valorar tus esfuerzos.

 

2.

Eres especialista en un tema o área, por lo que los demás te consideran la experta y acuden a ti para que les des consultoría, pero sientes que eres un fraude por lo que intentas compensar cobrando precios bajos o dando algún servicio adicional gratis.

Ocasional: si solo te ocurrió al inicio y luego de ver que esas personas obtenían buenos resultados te diste cuenta de que tus conocimientos son válidos. 

Recurrente: si aún hoy sigues subestimando tu tarifa o entregando servicios adicionales como forma de compensación.

 

3.

Eres emprendedora y tienes la intención de dar cursos relacionado con tu giro de negocio, pero te surgen pensamientos de que no eres capaz, crees que al final tú no sabes tanto como para enseñarles a los demás, aunque cuentas con el aval de tu formación académica, cursos, seminarios y experiencia, así que decides tomar un curso tras otro para esta vez si tener todo el conocimiento adecuado, por lo que terminas postergando indefinidamente el lanzamiento de tu curso.

Recurrente: pues nunca te sientes lo suficientemente lista para lanzar tu curso, piensas que si lo haces va a estar incompleto o que vas a estar engañando a tus alumnos.

 

4.

Empiezas a trabajar en un nuevo puesto de trabajo pero enseguida empiezas a dudar de por qué te contrataron, crees que no sabes todo lo que hay que saber y que pronto van a descubrir que eres un fraude, por lo que para compensarlo empiezas a trabajar mucho, esperando que así nadie se de cuenta, luego de un tiempo te ascienden por tu gran desempeño y tus capacidades, no lo entiendes y piensas que se han equivocado y que en algún momento te van a descubrir, por lo que empiezas nuevamente a trabajar mucho para compensarlo, y así sigue el círculo vicioso una y otra vez.

Recurrente: pues no eres capaz de admitir tus capacidades y logros, siempre piensas que es un error estar donde estás.

 

5.

Empiezas a trabajar en un nuevo puesto de trabajo pero enseguida empiezas a dudar de por qué te contrataron, crees que los demás saben más que tú y  que pronto van a descubrir que se equivocaron al contratarte, pasan 2 semanas y empiezas a notar que ya vas entendiendo mejor como funciona tu puesto de trabajo y tu área y la confianza va llegando nuevamente a ti, sabes que solo necesitas aprender un par de cosas específicas de la empresa pero que el resto lo sabes por tu experiencia previa.

Ocasional: te sentiste un fraude por un tiempo limitado, luego cuando empezaste a aprender más sobre el puesto te diste cuenta de que si eras capaz y seguiste adelante. 

 

Como pudiste notar en los ejemplos, hay ocasiones en las que puedes sufrir del síndrome del impostor de forma ocasional, esto esta ligado a inseguridad de tus propias capacidades, que se puede presentar por diversas razones:

 

  • Constante comparación con otros
  • Tienes una baja autoestima por lo que crees poco en ti
  • Tienes tendencia a la perfección por lo que nunca estás conforme con lo que haces o consigues
  • Te marcas objetivos muy elevados que te imposibilita conseguirlos

 

A continuación algunos consejos para que puedas superar el síndrome del impostor en aquellas ocasiones esporádicas que te ocurren.

 

Como superar  el síndrome del impostor

 

Reconoce los síntomas

Lo primero es que puedas identificar en qué momento te está atacando el síndrome del impostor, en este artículo tienes las características clásicas del impostor y varios ejemplos que te pueden servir como guía.

Abre tu mente y se consciente de cuando te esté pasando, revisa los pensamientos que estás teniendo.

 

Cambia tu percepción

Entiende que es normal que no sepas todo, nadie sabe todo al 100%, pero eso no te hace ser un fraude.

Trata de ser objetiva y revisar que es en lo que si estás capacitada y aquello que no sepas o no estés demasiado segura intenta verlo como una oportunidad para seguir aprendiendo, agradece por poder ampliar tus conocimientos y seguir creciendo profesionalmente.

 

Haz un listado de tus capacidades

Identifica tus capacidades y haz un listado de ellas, no subestimes ninguna.  En lo posible intenta escribir a lado de cada una de ellas por qué la consideras como una de tus capacidades.

Por ejemplo: soy experta en Marketing Digital – he realizado una formación en la Academia XYZ por 2 años, logrando aplicar las diferentes herramientas digitales………

Guarda este listado en un lugar de fácil acceso para ti y cada vez que te entren las dudas o inseguridades vas a poder recurrir a ella.

 

Haz un listado de tus logros

Crea un listado de todos tus logros incluye los académicos y los profesionales.

Cuando estés sufriendo de inseguridades tu mente va a tratar de enfocarse en darte más razones para que sigas pensando que no eres capaz, pero si tienes a mano una lista con tus logros vas a conseguir demostrarle por qué está equivocada.

Esto te ayudará a llenarte de confianza y apaciguar el síndrome.

 

Elimina el perfeccionismo

El perfeccionista es el eterno insatisfecho, nunca nada está a la altura de sus expectativas.

Vence al perfeccionismo acuñando la frase: «mejor hecho que perfecto», esta es una filosofía de aprendizaje, en la que te enfocas en el hecho de que algo se encuentre listo antes de que se encuentre tan perfecto como te gustaría.

Cambia tu percepción sobre los errores, estos no son malos, son necesarios para poder seguir aprendiendo, haz las paces con ellos y sigue adelante.

 

Se amable contigo

Tener una voz dentro de tu cabeza que intenta sabotearte con mensajes negativos no es para nada una ayuda, por lo cual intenta cambiar la forma en que te hablas, tu diálogo interno es muy importante, refuta a esa voz con hechos que demuestren que se equivoca.

Empieza a incorporar pensamientos positivos sobre ti en tu día a día, repitiéndotelos cada vez que te sea posible.

 

 

Si en tu caso notaste que este síndrome está presente de forma recurrente te recomiendo que visites a un profesional que te ayude a descubrir las causas que lo provocan y así puedas trabajar en esos puntos específicos.

 

Cuando te sientes un fraude constantemente la forma de poder solucionarlo es haciendo terapia, no hay nada de malo en pedir ayuda, esto te va a beneficiar y vas a poder evitar posibles problemas como ansiedad, depresión, entre otros.

 

Conclusión

 

Ahora que conoces el síndrome del impostor y sabes identificar sus características analiza en qué momentos te ha pasado.

 

Se honesta contigo y empieza a trabajar para que deje de interponerse entre ti y tus metas, entre ti y tus logros, entre ti y tu verdadero potencial.

 

Es normal sentir algo de inseguridad de tus capacidades de vez en cuando, pues nadie es perfecto y por la velocidad con la que cambia el mundo siempre hay actualizaciones nuevas que aprender, pero no dejes que esa emoción se quede dentro de ti y merme tu confianza.

 

Mi mensaje para ti: no eres un fraude, no eres una impostora, eres un ser humano con capacidades espectaculares pero también con fallas, pero que sigue apuntando a su crecimiento y desarrollo,.

 

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